Síntomas del parto: ¿Cómo saber que ya ha llegado el momento?

La llegada de un nuevo miembro a la familia es un acontecimiento muy importante. El embarazo es una experiencia muy bonita pero que también conlleva sentimientos encontrados: alegría, felicidad pero también miedo e incertidumbre. Una de las mayores dudas de muchas mujeres es conocer los síntomas del parto para saber cuándo y cómo comenzará y cuando acudir al hospital.

El ginecólogo te habrá dado una fecha prevista para el parto, calculada a partir de que se cumplan las 40 semanas desde el primer día de la última regla.

Pero es sólo una estimación, ya que a partir de la semana 37 de gestación el alumbramiento puede ocurrir en cualquier momento y puede considerarse normal.

Los bebés que nacen antes de esa fecha se consideran prematuros. Sus órganos no se han desarrollado lo suficiente para que puedan funcionar solos fuera de la barriga de mamá. El grado de inmadurez será mayor cuanto antes nazcan.

Guía sobre los síntomas del parto

Cada mujer y cada parto es diferente y no se puede dar reglas exactas, pero queremos que tengas una guía de cuáles son los signos y síntomas más comunes que indican que el parto se acerca o se está desencadenando para que puedas estar preparada y más tranquila.

Es normal que cuando estas en el último mes de embarazo cualquier molestia, sensación o dolor se convierte en una señal de que es posible que el bebé esté a punto de llegar. Ante cualquiera de estas señales que te genere duda, consulta a tu médico. También puedes acudir a urgencias, pero no te sientas mal si es una falsa alarma. Es muy habitual que las mamás primerizas e incluso las que ya tienen más hijos, acudan al hospital ante cualquier señal de alarma.

Síntomas del parto

 

Síntomas del parto: Respiras mucho mejor

En la recta final del embarazo la mamá siente que la tripa está más baja y que respira mejor. El bebé desciende y se encaja en el interior de la pelvis por lo que la presión que ejerce el útero sobre los pulmones es menor.

Esta posición del feto deja más espacio a los pulmones y al estómago, por lo que, además de tener una respiración más fluida, muchas de las molestias gástricas y digestiones difíciles que ha estado sufriendo la mamá a lo largo del embarazo mejoran.

La presión que ejerce el bebé sobre la vejiga impide que se pueda almacenar gran cantidad de orina por lo que tienes que ir con más frecuencia al baño, aunque la cantidad que se orina es menor. Durante estos días es muy importante aumentar las medidas de higiene intima para evitar que se produzca cualquier infección.

Estás más cansada

Debido al aumento del peso del bebé, la incertidumbre sobre cuando será el momento del parto y la dificultad para dormir y descansar adecuadamente, puedes sentirte más cansada, con más sueño y fatiga.

Los días previos al día del parto puedes sentir pequeñas molestias como calambres y dolores en la pelvis y las piernas producidos por la presión que ejerce el útero y la cabeza del bebé sobre la pelvis. Son síntomas que indican que el embarazo llega a su fin y que pronto podrás ver a tu bebé.

El tapón mucoso

Al final del tercer trimestre, la mamá puede notar que el flujo vaginal es más abundante y que sueltas una mucosidad clara con algo de sangre. Este manchado se debe a la expulsión del tapón mucoso, una sustancia que se encuentra en el cuello uterino y que impide la entrada de gérmenes en el útero.

Hay una falsa creencia de que cuando el tapón mucoso se pierde el parto es inminente, pero no es así. Muchas mujeres no se dan cuenta de ese momento, lo puedes perder sin enterarte al orinar o que simplemente notes un poco más de flujo y por ello te pase totalmente desapercibido.

Pero si el sangrado es abundante como un periodo menstrual comunícate de inmediato con tu médico.

Rotura de aguas

El saco amniótico es una fina membrana llena de líquido cuya función es proteger al bebé de golpes y de la presión que pueden ejercer los órganos internos de la madre.

Al comienzo o durante el parto, esa bolsa se rompe, lo que se conoce como “romper aguas”. La rotura de la bolsa amniótica puede producirse de repente cayendo un chorro abundante de líquido que te deja empapada y otras veces, se producen pequeñas fisuras en la bolsa y el líquido se va perdiendo en pequeñas cantidades de forma constante.

Durante todo el embarazo el flujo vaginal es más abundante pero en el último periodo se vuelve más líquido. Además, y debido a la presión que el útero ejerce sobre la vejiga, es frecuente que sufras pérdidas involuntarias de orina. Por ello muchas veces surge la duda sobre si se ha rota la bolsa o no. Consulta con tu medico o acude al hospital para que lo evalúen.

Una vez que el saco amniótico se ha roto, el parto generalmente se desencadena solo en las siguientes 12-24 horas. Si esto no ocurre así, hay que provocarlo, ya que cuanto mas tiempo tarde en comenzar el trabajo del parto mayor es el riesgo de infección para ti y para el bebé.

Las contracciones

Una de las mayores dudas que les surgen a las mamás, y, sobre todo, a las primerizas, es identificar cuando una contracción indica el inicio del parto y cuando son falsas alarmas.

Durante los últimos meses del embarazo, puedes tener la sensación de que el útero se contrae y se relaja y sientes como que la tripa está más dura durante unos segundos. Son las llamadas contracciones de Braxton Hicks. Son normales y no indican que el bebé esté ya en camino, sino que preparan al útero para cuando llegue el momento del parto.

A medida que pasa el tiempo estas contracciones se vuelven más intensas, frecuentes y molestas y es difícil diferenciarlas de las contracciones de inicio del parto. La clave para distinguirlas es observar el patrón que siguen: si siguen siendo irregulares y cesan cuando caminas, descansas o cambias de posición, tranquila, todavía no ha llegado el momento.

Cuándo ir al hospital

Aunque conozcas bien cuales son las señales claras de que el parto es inminente, la mayoría de las embarazadas tienen dudas sobre cuál es el momento adecuado para acudir al hospital.

La señal más clara de que el parto es inminente es cuando lleves unas dos horas con contracciones regulares y dolorosas.

Cronometra las contracciones. Anota la hora y minutos en que empieza y termina cada contracción. Cuando el intervalo entre cada contracción es de aproximadamente de 5 minutos es el momento de acudir al hospital, el parto se acerca.

Si has roto aguas, las contracciones comenzaran de manera espontánea dentro de las 12 horas siguientes. Si pasan 48 horas de la rotura de aguas y el parto no se ha iniciado también debes acudir al hospital para que los médicos evalúen si es necesario provocarlo.

Finalmente, deberás acudir al hospital si notas que el líquido amniótico es de color amarillo intenso o verdoso, si tienes sangrado vaginal, contracciones antes de la semana 37, dolores de cabeza severos, cambios de visión o dolor intenso en el abdomen.

Pero ante todo, si has acudido al hospital antes de tiempo y te envían de nuevo para casa, no te agobies ni te frustes., Es algo muy habitual y la verdadera experiencia está muy próxima.

¿Ya tienes todo listo y preparado para ese momento? Te invitamos a que leas el artículo: «Preparada para el parto: Qué necesitas llevar al hospital cuando vas a dar a luz» para que prepares la lista completa y no te olvides nada de lo que puedas necesitar.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *